Cuando la poesía se hace guitarra

La guitarra flamenca de Manolo Sanlúcar, pura poesía

Como dicen los gitanos: "No hace falta decir ".



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José María Passaglia
cafishios@gmail.com


 Cada guitarrista de esta estirpe es un templo en sí mismo y la guitarra, su altar. Es una sublimación estremecedora ver un templo dentro de otro templo; un altar frente a otro altar. Y para no ponernos demasiado grandilocuentes y solemnes: es increíble que un ñato con los dedos mochos como Sanlúcar haga sonar ese instrumento como si fuera infinito, como si las notas no se apagaran nunca!!! Pero no es la técnica, da la sensación... Sino el espíritu. Lo único infinito, inasible, inconmensurable: el espíritu, el misterio, el Todo. (Dije que no iba a ponerme grandilocuente, mentí, jaja).



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